Los programas ya se diseñan por módulos, se emiten microcredenciales, se combinan modalidades y se promete una experiencia a la medida de cada estudiante. Pero detrás de esa promesa suele haber una plataforma construida para otra época: la del estudiante que entraba una vez, avanzaba cinco años en línea recta y se iba con un título. Ese estudiante ya no es la norma. El de hoy ingresa, hace una pausa, trabaja, vuelve por un curso corto y espera qu...